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Sweet Girl: la última película de suspenso de Netflix

Angie Cuao

Sweet Girl, estrenada el 20 de agosto del 2021 en la plataforma de streaming Netflix, fue una película tan anunciada y esperada por muchos, debido a las diferentes temáticas que se presentaban y es que ¿a quién no le gusta un poco de conspiración, acción y Jason Momoa?.

Efectivamente, el filme generó una alta expectativa entre los millones de usuario de Netflix, no solo por su reparto, sino también por su tráiler, pero con todo ello, y para la mala suerte de algunos, resultó siendo una completa decepción ya que tuvo un desarrollo débil y una historia que parece ser un retazo de muchas otras.


La cinta, que dura 1 hora y 50 minutos, inicia con la muerte de Amanda Cooper (Adria Arjona), quien es madre de Rachel (Isabela Moner) y esposa de Ray (Jason Momoa). Amanda está librando una batalla contra el cáncer, la cual termina perdiendo, y de la que habría podido salvarse si no hubiera sido por una conspiración farmacéutica que descontinuó el medicamento que habría podido mejorar la condición de la joven. Cuando Ray y Rachel se enteran de esto, emprenden una búsqueda de justicia por cuenta propia, ya que ellos quieren respuestas y, sobre todo, venganza.


Quiero comenzar esta reseña resaltando el hecho de que el tráiler es tan asombroso y atractivo, más de lo que la película tiene para ofrecer, no solo por el hecho de que tenga un comienzo cursi, en donde se nos muestra a un hombre llorando y sufriendo la muerte de su esposa (escena que ya hemos visto muchas veces antes), si no además, por los numerosos saltos en el tiempo que resultan innecesarios. Queda claro que la intención de los realizadores era poner al espectador en contexto de la situación, sin embargo, estoy segura de que se habrían podido usar recursos menos forzados, sobre todo cuando éstos aparecieron varias veces en un lapso no mayor a veinte minutos.


La película tenía un argumento sólido. Uno, que desarrollado a profundidad y de una manera correcta habría resultado en algo completamente increíble, teniendo en cuenta que se abarca un tema relevante como la ética de la industria farmacéutica y los intereses políticos detrás de decisiones de salud pública. Pero, al contrario, al explotar todo este tema y al crear una teoría de conspiración, que fue mi principal motor para ver la película, Sweet Girl se quedó corta en todo el sentido explícito de la palabra. A mi modo de ver, le faltó mucho más desarrollo al eje central de la película, que no era la acción, los golpes y cuchillos, si no el asunto alrededor de la prohibición de una droga que tenía la capacidad de ayudar a miles de pacientes con cáncer.


Esta falta de profundidad, además de los diálogos débiles e incompletos, hizo que la primera parte de la película se convirtiera en la historia de un hombre gigante y enojado con el mundo que intentaba buscar respuestas a un problema que se tocaba solo superficialmente. A esto se le suma el personaje de su hija, Rachel, que jugaba un rol completamente innecesario dentro de todo el filme y es ese personaje del que nadie se acuerda, durante los primeros 70 minutos. Ella es fastidiosa, y no es capaz de obedecer a su padre que lo único que desea es protegerla. Pero ¡No!. Ella es una chica tonta que prefiere ponerse en peligro a sí misma y a Ray.


Es así que, la primera parte de la película es aburrida, no logra captar el interés del televidente, ni siquiera se consigue empatizar con los protagonistas, precisamente por toda esta superficialidad; casi parece que es más fácil sentir dolor por todos los golpes y puñaladas que reciben los numerosos muertos, que por el dolor de Rachel y Ray.


Cuando, aparentemente, llega el momento en que la película podría valer la pena y comienza a ponerse interesante, debido a un par de descubrimientos, toma un giro completamente inesperado y en cuanto a mi respecta, extravagante, no en un buen sentido. (Cuidado, aviso de spoiler) De esta manera, la película cambia totalmente y lo que se creía que era, ya no es. Resulta que Ray no está vivo. La historia la ha estado contando todo el tiempo Rachel, quien parece padecer de fuertes problemas psicológicos. Esta vuelta a la historia no deja de ser absurda, teniendo en cuenta que se muestran varias escenas de Jason Momoa luchando contra matones profesionales a sueldo, es incluso ridículo que pretendan hacernos creer que ha sido Rachel, una niña delgada y pequeña, quien ha estado librando estas batallas.


Dejando de lado todos estos absurdos acerca de una adolescente que se encuentra matando a cuchillo a diferentes personas y enfrentándose a villanos, como si en realidad tuviera el físico de su padre, la película perdió completamente el hilo lógico que llevaba, aunque con mucho esfuerzo, durante gran parte de los primeros minutos desarrollados; cuando de repente, ya no tenemos al hombre grande y enojado, si no a una niña loca y traumatizada con la muerte de sus padres que busca venganza. Sí, es demasiado.


Sweet Girl es de ese tipo de película que buscaba abarcar muchos aspectos, ya que el filme pretendía conspiración, acción, giros inesperados, drama y todo esto con un mismo hilo conductor. Pero, para mí, se quedó corto en cada uno de estos tópicos, excepto la acción y naturalmente el drama. Estoy convencida de que la película hubiera podido ser menos criticada si nos hubieran seguido mostrando a Ray Cooper vivo y, aunque el personaje de Rachel sobraba, se podría haberle dado una mayor relevancia, lo cual también habría podido funcionar.


En fin, si lo que buscas es una película llena de teorías de conspiración jugosas e interesantes, esta no es la ideal. Si lo que prefieres es un poco de acción, quizá podría gustarte. A mi parecer, en general, creo que Sweet Girl es de las peores historias que Netflix ha podido desarrollar, con tan alta expectativa.


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